SOY
MALEDUCADO NO HIPÓCRITA, QUE EMPIECE EL PARTIDO.
Soy
maleducado, impertinente e inoportuno, no lo puedo evitar, que le vamos a
hacer. Estoy a favor de la pitada del himno, básicamente porque sin ser tan
extremo como catalanes y vascos, a mi también me dan ganas de pitar cuando la
monarquía hace acto de presencia en cualquier sitio en los tiempos que corren,
aún reconociendo la labor del Rey el 23-F. Es lo que tiene no ser hipócrita, y
luego me dirán que soy un antimonárquico, en fin, por un elefante que maté,
mata-elefantes me llaman.
Pero ser
maleducado no es un delito, ni puede estar prohibido, ser maleducado va con la
personalidad de cada cual, por ejemplo, Esperanza Aguirre es una maleducada y
lo es porque cuando estoy a la espera de que me explique el por qué del
descuadre de su contabilidad y el desfase detectado me habla de un tema que ni
me va, ni me viene, los silbidos al himno, que después de ocurridos no va a
cambiar nada, y eso es feo, pero no es delito. Esperanza tiene la libertad de
expresión de hablar de lo que le de la gana, y de desviar las atenciones que
quiera, faltaría más.
El
problema del viernes no es sólo de educación, es de responsabilidad. La
responsabilidad que debe tener la gente, catalanes, vascos y resto de
españoles, en especial los madrileños, de no convertir un ejercicio de la
libertad de expresión, guste más o menos, tenga más o menos educación, en una
cuestión letal, y principalmente, la responsabilidad que se le supone, en un
plus elevado al cuadrado, a los responsables políticos los cuales echando
gasolina al fuego sólo pueden conseguir efectos no deseados. Una agresión por
las calles de Madrid horas antes del partido cuyo objetivo pueda ser gente con banderas
blaugranas o rojiblancas va a abrir un debate serio, muy serio, y estará lejos
de la mala educación de los que pitan, y de la frivolidad carente de
responsabilidad de los que mandan. Soy un maleducado español nacido en Alicante
y pitaría al Rey si lo viera aparecer en el palco, como muchos madrileños y
sevillanos, por supuesto. Soy maleducado, no hipócrita, y expresar con
libertad una u otra no es delito.