miércoles, 9 de mayo de 2012


VACUNA DE RECUERDO

Parece que el calor aviva las ganas de luchar por las causas llamadas “perdidas”, tal vez las organizaciones y aquellos individuales que quieran manifestar su indignación tras el paso de la máquina esquiladora de Rajoy, lo de los recortes y las puntas se lo vamos a dejar ya a las peluqueras de mujeres, deberían de reunirse en pleno verano, allá por los meses de julio y agosto, cuando más aprieta el solano.

Fue en 1.995, cuando el mes de agosto invita más a tumbarse a la sombra o masticar hielo con sabor a gin tonic, dos aficiones del juego del fútbol, una en Sevilla y otra en Vigo,  se plantaron en la calle para pedir que sus equipos, por morosos, no bajaran a segunda división b, cuestión está, como todo el mundo sabe, y disculpas por la ironía, trascendental para el funcionamiento de la zona y de España en general.

Mucho más razonable y necesaria fue la manifestación de 1.997 cuando Miguel Ángel Blanco despareció de nuestra vista mientras recibíamos la llamada de una banda mafiosa de criminales pidiendo un imposible. España demostró altura de miras y dignidad, siendo el coste de ello muy alto, pero allí y allá se manifestaron cientos de miles de personas con el sol castigando a plomo.

Los españoles hemos olvidado rápido las demostraciones de fuerza y lucha contra la resignación. Los de Vigo y Sevilla creyeron, aún cuando las decisiones estaban más que tomadas, en la viabilidad de sus equipos y no dudaron en perder su valioso tiempo para defender su espacio de ocio. Los de Ermua, y los de todos y cada uno de los rincones de España, no se resignaron simplemente con ver morir a Miguel Angel, sabiendo que la empresa era casi imposible, y marcaron un antes y un después con su despliegue en la calle. Desde el caso más frívolo, hasta el mas sensible, los españoles han demostrado que para ellos no existe resignación y que pueden responder con contundencia, pero como ocurre con ciertas enfermedades, para combatirlas se necesita una vacuna de recuerdo, y no recordar siempre nos llevará al desánimo y a la manipulación más burda por la enfermedad que hoy nos devora, la política y políticos del recorte y el abuso.

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