VACUNA DE RECUERDO
Parece que el calor aviva las ganas de luchar por las
causas llamadas “perdidas”, tal vez las organizaciones y aquellos individuales
que quieran manifestar su indignación tras el paso de la máquina esquiladora de
Rajoy, lo de los recortes y las puntas se lo vamos a dejar ya a las peluqueras
de mujeres, deberían de reunirse en pleno verano, allá por los meses de julio y
agosto, cuando más aprieta el solano.
Fue en 1.995, cuando el mes de agosto invita más a
tumbarse a la sombra o masticar hielo con sabor a gin tonic, dos aficiones del
juego del fútbol, una en Sevilla y otra en Vigo, se plantaron en la calle para pedir que sus
equipos, por morosos, no bajaran a segunda división b, cuestión está, como todo
el mundo sabe, y disculpas por la ironía, trascendental para el funcionamiento
de la zona y de España en general.
Mucho más razonable y necesaria fue la manifestación
de 1.997 cuando Miguel Ángel Blanco despareció de nuestra vista mientras recibíamos
la llamada de una banda mafiosa de criminales pidiendo un imposible. España
demostró altura de miras y dignidad, siendo el coste de ello muy alto, pero allí
y allá se manifestaron cientos de miles de personas con el sol castigando a
plomo.
Los españoles hemos olvidado rápido las demostraciones de
fuerza y lucha contra la
resignación. Los de Vigo y Sevilla creyeron, aún cuando las
decisiones estaban más que tomadas, en la viabilidad de sus equipos y no
dudaron en perder su valioso tiempo para defender su espacio de ocio. Los de
Ermua, y los de todos y cada uno de los rincones de España, no se resignaron simplemente
con ver morir a Miguel Angel, sabiendo que la empresa era casi imposible, y
marcaron un antes y un después con su despliegue en la calle. Desde el caso
más frívolo, hasta el mas sensible, los españoles han demostrado que para ellos
no existe resignación y que pueden responder con contundencia, pero como ocurre
con ciertas enfermedades, para combatirlas se necesita una vacuna de recuerdo,
y no recordar siempre nos llevará al desánimo y a la manipulación más burda por la enfermedad que hoy nos devora, la política y políticos del recorte y el abuso.
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