miércoles, 16 de mayo de 2012


500 PUNTOS DE DESCONFIANZA

España está caminando por la senda que Grecia comenzó a transitar tiempo atrás. En aquellos momentos España, se decía, no era como Grecia, no era comparable. El anterior presidente del gobierno español, Sr. Rodríguez Zapatero, se mostraba incapaz de contentar a los abstractos mercados tomando decisiones como la del recorte del cinco por ciento del sueldo de los funcionarios, el desmantelamiento de beneficios sociales o la facilitación del despido. Los mercados desconfiaban y llevaron a España a rondar los cuatrocientos puntos básicos de la conocida prima de riesgo.

Estas decisiones no fueron vistas como la solución a los problemas de unos ciudadanos desconcertados por estos primeros recortes mientras continuaba el despilfarro de administraciones y demás allegados y, justamente, se pidió el adelanto de las elecciones. La oposición, en aquel momento, se ganó adeptos, hasta del espectro izquierdo del electorado, con el mensaje de que Rodríguez Zapatero y su política no generaba la confianza necesaria, por ello el desmesurado crecimiento de la prima de riesgo, reafirmando hasta la nausea un necesario adelanto electoral.

Mariano Rajoy llegó al poder con un programa cuyo contenido, en su mayoría, hasta la fecha, se ha incumplido sistemáticamente, como ejemplos el aumento del impuesto del IRPF o el anunciado incremento de IVA, aplicando igualmente medidas criticadas durante su paso por la oposición como el abaratamiento del despido o la amnistía fiscal. Todo ello, unido a los brutales recortes a todos los niveles, educación, sanidad, investigación, dependientes, por mencionar los más sensibles, según Mariano Rajoy, era justo y necesario para que España generara confianza en Europa.

Hoy la prima de riesgo alcanza los quinientos puntos básicos, es decir, desde su llegada Mariano Rajoy, no sólo no ha generado confianza, si no que ha empeorado la imagen de España, siendo la prima de riesgo el termómetro objetivo de la política realizada hasta la fecha. Justamente, y como ocurrió con Rodríguez Zapatero, la cuestión que se debe plantear es si esta política aporta soluciones a la ciudadanía y genera confianza, o por el contrario, nos lleva al borde del abismo, con el desprecio de los mercados incluido, en cuyo caso habría que replantearse si es éste el gobierno y los métodos necesarios para salir del atolladero. Una intervención de Europa o un posible corralito, sin duda, son razones más que evidentes, para pedir unas elecciones anticipadas, el crédito de Mariano Rajoy se agota y llevamos, tan sólo, seis meses de ejercicio. Dios o los mercados nos cojan confesados.

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