500
PUNTOS DE DESCONFIANZA
España está caminando por la senda que Grecia comenzó
a transitar tiempo atrás. En aquellos momentos España, se decía, no era como
Grecia, no era comparable. El anterior presidente del gobierno español, Sr.
Rodríguez Zapatero, se mostraba incapaz de contentar a los abstractos mercados tomando
decisiones como la del recorte del cinco por ciento del sueldo de los
funcionarios, el desmantelamiento de beneficios sociales o la facilitación del
despido. Los mercados desconfiaban y llevaron a España a rondar los cuatrocientos
puntos básicos de la conocida prima de riesgo.
Estas decisiones no fueron vistas como la solución a
los problemas de unos ciudadanos desconcertados por estos primeros recortes
mientras continuaba el despilfarro de administraciones y demás allegados y,
justamente, se pidió el adelanto de las elecciones. La oposición, en aquel
momento, se ganó adeptos, hasta del espectro izquierdo del electorado, con el
mensaje de que Rodríguez Zapatero y su política no generaba la confianza
necesaria, por ello el desmesurado crecimiento de la prima de riesgo, reafirmando
hasta la nausea un necesario adelanto electoral.
Mariano Rajoy llegó al poder con un programa cuyo
contenido, en su mayoría, hasta la fecha, se ha incumplido sistemáticamente,
como ejemplos el aumento del impuesto del IRPF o el anunciado incremento de IVA,
aplicando igualmente medidas criticadas durante su paso por la oposición como
el abaratamiento del despido o la amnistía fiscal. Todo ello, unido a los
brutales recortes a todos los niveles, educación, sanidad, investigación,
dependientes, por mencionar los más sensibles, según Mariano Rajoy, era justo y
necesario para que España generara confianza en Europa.
Hoy la prima de riesgo alcanza los quinientos puntos
básicos, es decir, desde su llegada Mariano Rajoy, no sólo no ha generado
confianza, si no que ha empeorado la imagen de España, siendo la prima de
riesgo el termómetro objetivo de la política realizada hasta la fecha. Justamente,
y como ocurrió con Rodríguez Zapatero, la cuestión que se debe plantear es si
esta política aporta soluciones a la ciudadanía y genera confianza, o por el
contrario, nos lleva al borde del abismo, con el desprecio de los mercados
incluido, en cuyo caso habría que replantearse si es éste el gobierno y los métodos
necesarios para salir del atolladero. Una intervención de Europa o un posible
corralito, sin duda, son razones más que evidentes, para pedir unas elecciones
anticipadas, el crédito de Mariano Rajoy se agota y llevamos, tan sólo, seis
meses de ejercicio. Dios o los mercados nos cojan confesados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario