Del
año luz al diez minutos Castedo
Diez minutos, tiempo más que suficiente para que transcurra
dos años y cuatro meses, afirmación sobre la cual podría elevarse un axioma, no
es para menos, y es que Sonia Castedo, que allá por el mes de septiembre del
año dos mil doce deseaba ser imputada porque en diez minutos demostraba su
inocencia, está evidenciando que se puede abrir un largo espacio temporal en
tan sólo diez minutos sin viajar a la velocidad de la luz.
La ciencia de Sonia Castedo todavía arriesga más, nos
trae a una dimensión totalmente desconocida, cibernética, donde las decisiones
políticas pueden llegar a oídos del ciudadano, según explicaba ayer por fin la
ex-alcaldesa, con claridad y efectividad, mediando red social cuyo nombre
traducido al español le va que ni al pelo, a dieciocho mil personas de los
setentaicinco mil cuatrocientos treinta y cuatro votantes del partido popular
en la ciudad de Alicante cosechados en los últimos comicios de dos mil once,
dejando al eco de los medios el trabajo de divulgar su última decisión, y al
alicantin@, votante o no del partido popular, la molestia de saber exactamente
qué ha pasado sin ver la "face"
de la que hasta ahora era su regidora.
Diez minutos interminables, sin duda, y que mejor sitio
para hacer más amenas las explicaciones durante ese tiempo que el plató de la
televisión privada de las "mama
chicho" o del "sálvame",
todo un detalle, y lo consiguió, aunque mi reloj diera la vuelta a la esfera y
un poco más, quedó claro, ni idea del por qué de la dimisión, si nos ajustamos
a su argumento de conspiración encubierta de oposición y, tirando de ironía
ocular, del fiscal. Sonia Castedo, la que no utiliza el juego sucio, salvo
defensa, la que afirma que un juez puede imputar mediando un recorte de
periódico sin investigación alguna, la ex-alcaldesa políticamente incorrecta
cuando le obligan, ha dimitido injustamente cuando ni siquiera en su partido le
obligaban a dimitir por estar imputada.
Diez minutos para dejar claras las cosas, si Einstein
levantara la cabeza, aunque debería saber Castedo que en tan sólo un minuto, el
primero de la entrevista, también es posible poner en contra a todo gremio
periodístico calificando de tergiversadores a quienes tan sólo le piden la
explicación a la cara que merecía la ciudadanía en la sede del ayuntamiento de Alicante, aunque sea en once minutos.
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