sábado, 10 de enero de 2015


Del año luz al diez minutos Castedo
 

            Diez minutos, tiempo más que suficiente para que transcurra dos años y cuatro meses, afirmación sobre la cual podría elevarse un axioma, no es para menos, y es que Sonia Castedo, que allá por el mes de septiembre del año dos mil doce deseaba ser imputada porque en diez minutos demostraba su inocencia, está evidenciando que se puede abrir un largo espacio temporal en tan sólo diez minutos sin viajar a la velocidad de la luz.

            La ciencia de Sonia Castedo todavía arriesga más, nos trae a una dimensión totalmente desconocida, cibernética, donde las decisiones políticas pueden llegar a oídos del ciudadano, según explicaba ayer por fin la ex-alcaldesa, con claridad y efectividad, mediando red social cuyo nombre traducido al español le va que ni al pelo, a dieciocho mil personas de los setentaicinco mil cuatrocientos treinta y cuatro votantes del partido popular en la ciudad de Alicante cosechados en los últimos comicios de dos mil once, dejando al eco de los medios el trabajo de divulgar su última decisión, y al alicantin@, votante o no del partido popular, la molestia de saber exactamente qué ha pasado sin ver la "face" de la que hasta ahora era su regidora.

            Diez minutos interminables, sin duda, y que mejor sitio para hacer más amenas las explicaciones durante ese tiempo que el plató de la televisión privada de las "mama chicho" o del "sálvame", todo un detalle, y lo consiguió, aunque mi reloj diera la vuelta a la esfera y un poco más, quedó claro, ni idea del por qué de la dimisión, si nos ajustamos a su argumento de conspiración encubierta de oposición y, tirando de ironía ocular, del fiscal. Sonia Castedo, la que no utiliza el juego sucio, salvo defensa, la que afirma que un juez puede imputar mediando un recorte de periódico sin investigación alguna, la ex-alcaldesa políticamente incorrecta cuando le obligan, ha dimitido injustamente cuando ni siquiera en su partido le obligaban a dimitir por estar imputada.

            Diez minutos para dejar claras las cosas, si Einstein levantara la cabeza, aunque debería saber Castedo que en tan sólo un minuto, el primero de la entrevista, también es posible poner en contra a todo gremio periodístico calificando de tergiversadores a quienes tan sólo le piden la explicación a la cara que merecía la ciudadanía en la sede del ayuntamiento de Alicante, aunque sea en once minutos.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario